En las Sierras de Chihuahua, las comunidades aborígenes están pasando por una emergencia humanitaria. La sequía les dejó hambruna y enfermedades.

Hace unos días atrás, muchos medios de comunicación hicieron caso a un rumor, y publicaron en sus principales titulares: "los indios tarahumaras se suicidan por hambre".
Eso alertó a los gobernantes, tanto a nivel federal, que desde el área de la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) como del mismo estado de Chihuahua, y salieron a desmentir inmediatamente la noticia.
Negaron la existencia de "suicidios colectivos", pero no negaron el hambre y las enfermedades que muchos aborígenes de la zona están padeciendo.
Unos 500 indígenas son víctimas de neumonía y parasitosis, como consecuencia de un cuadro de "desnutrición profunda".
Los funcionarios del área de Salud Pública, así como de Desarrollo Social, salíeron con la poca vergüenza que tienen, a enfrentar a los periodistas.
En esa zona, el gobierno federal ya estuvo enviando paquetes de ayuda, insuficientes para paliar el hambre y las necesidades básicas de dicha población.
Y es que en muchos estados de México, la sequía sigue haciendo estragos, y en esa zona particularmente, semidesértica, los pocos animales que ahí vivían fueron diezmados, o mejor dicho, tanto animales como personas fallecen o sufren necesidades extremas, por la falta de agua y comida.
Los pocos pastizales que quedan, están casi secos, y lo mismo pasa con las malas cosechas, lo que ha provocado que las familias se ayuden entre sí para subsistir o el comercio se transforme de la compra-venta al simple trueque.
Cuando apareció el rumor o la "noticia" de que en esa zona ya se habían suicidado más de cincuenta aborígenes de la Comunidad Tarahumaras, arrojándose desde los "precipios de las sierras", todo se convirtió en una narración muy épica.
Sin embargo, los medios no dudaron en publicar como cierto lo que no se había probado, porque sabían que si en otras partes del país se sufría por la crisis y la sequía, en esa parte de la sierra, estaban pasando por una hambruna, un desastre humanitario parecido al de algunas partes de África.
Gracias a las "Mentiras de la Prensa", los gobiernos, federal y estatal de Chihuahua, salieron a ayudar de emergencia (ahora más que nunca) a esa pobre gente, tan cerca de nosotros y tan olvidados como siempre.
En cuanto a nosotros, los "aborígenes de las ciudades", también pasamos por crisis de supervivencias, puesto que el Sistema de Administración Tributaria (SAT) es cada vez más despiadado, y no duda en presionar hasta que muchos negocios se asfixian, y a eso le sumanos el alza de los precios del combustible, electricidad, gas, y hasta el dólar, que tanto nos afectan en Baja California Sur y al resto de los otros estados.
Los negocios cierran y los empleados se quedan si las fuentes de empleos, pero el gobierno dice que todo está bien, o que pronto mejorará, y "maquillan" las cifras y así afirman que hay menos desempleo.
¿Qué sigue? Hoy el Gobierno Federal presentó una "tarjetita" para que los más necesitados puedan retirar dinero, donde el mismo gobierno promete una recarga bimestral de mil pesos (menos de cien dólares cada dos meses) a los "afortunados" que la recibieron.
Tanto en la Sierra como en la Ciudad, cada vez más personas terminan viviendo de la "caridad gubernamental" y el fomento a los "autoempleos" van desapareciendo como los sueños de los emprendedores, apretados por las corbatas de los burócratas que deciden el aumento de los impuestos.
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